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Cuidados de las Gemas y las Joyas
Cada alhaja es un tesoro que necesita un mínimo de cuidados por parte de su propietario para que perdure su
belleza y funcionalidad. Gemas y metales presentan determinadas características, de las que dependen el trato y
los cuidados que hay que proporcionar a las joyas.
No limpie sus alhajas con detergentes agresivos, es recomendable sumergirlos en agua destilada caliente con
jabón neutro y limpiarlos con un cepillo suave. El cloro y  la cal del agua del grifo pueden, con el tiempo, dejar
residuos.
Numerosas gemas presentan características que les impiden ser sometidas a una limpieza ultrasónica o con vapor.
Hay que tener especial cuidado con Esmeraldas, Perlas, Coral, Ámbar, Turquesa y Ópalo.
Muchas gemas son blandas o frágiles por lo que se recomienda guardar cada joya individualmente, ya que las
gemas más duras pueden dañar a otras e incluso rayar los metales, mermando de esta forma su brillo.
Es conveniente hacer revisar, de vez en cuando, el engastado de las gemas donde fácilmente pueden engancharse
las garras, aflojarse o abrirse, lo que puede provocar la pérdida de alguna piedra preciosa.
Mercurio y cloro pueden alterar los metales.
Para la limpieza de los metales existen paños especiales que se venden en los comercios de joyería.
Las Perlas requieren un cuidado especial. Se alteran con cualquier sustancia ácida o grasa como el sudor, el
maquillaje, los perfumes y otros cosméticos, en especial las lacas de pelo.  Igualmente nocivos son los ambientes
demasiado secos o soleados que pueden provocar grietas y cambios de color.
Es recomendable cambiar periódicamente el hilo de los collares ya que su suciedad puede dañar la Perla desde el
interior.
Las Perlas deben guardarse en bolsas individuales de seda.
PARA EL USO Y CUIDADO DE LAS GEMAS ES IMPORTANTE TENER EN CUENTA
SUS REACCIONES A DETERMINADOS PROCESOS DE MANEJO.
Dureza y Resistencia al rayado
La dureza de una gema es la resistencia que opone a ser  rayado o desgastado por fricción. Es una propiedad física
importante, ya que la “vida” de la gema depende en gran parte de la dureza.
La dureza se mide de forma relativa por medio de la Escala de dureza de Mohs, haciendo referencia al geólogo y mineralogista
Friedrich Mohs, que la creó en 1824.
Las gemas y Joyas son bienes muy preciados  que requieres un mínimo de cuidados por parte de su propietario para que perdure su belleza y funcionalidad. 
Gemas y metales presentan determinadas características, de las que dependen el trato y los cuidados que hay que proporcionar a las joyas.  No limpie sus alhajas con detergentes agresivos, es recomendable sumergirlos en agua destilada caliente con jabón neutro y limpiarlos con un cepillo suave. 
El cloro y  la cal del agua del grifo pueden, con el tiempo, dejar residuos.  Numerosas gemas presentan características que les impiden ser sometidas a una limpieza ultrasónica o con vapor. Hay que tener especial cuidado con Esmeraldas, Perlas, Coral, Ámbar, Turquesa y Ópalo.   

Muchas gemas son blandas o frágiles por lo que se recomienda guardar cada joya individualmente, ya que las gemas más duras pueden dañar a otras e incluso rayar los metales, mermando de esta forma su brillo.  Es conveniente hacer revisar, de vez en cuando, el engastado de las gemas donde fácilmente pueden engancharse las garras, aflojarse o abrirse, lo que puede provocar la pérdida de alguna piedra preciosa.  Mercurio y cloro pueden alterar los metales.  Para la limpieza de los metales existen paños especiales que se venden en los comercios de joyería.
  
Las Perlas requieren un cuidado especial. Se alteran con cualquier sustancia ácida o grasa como el sudor, el maquillaje, los perfumes y otros cosméticos, en especial las lacas de pelo.  Igualmente nocivos son los ambientes demasiado secos o soleados que pueden provocar grietas y cambios de color. 
Es recomendable cambiar periódicamente el hilo de los collares ya que su suciedad puede dañar la Perla desde el interior.  Las Perlas deben guardarse en bolsas individuales de seda.         

Manejo y cuidados segun sus caracteriticas.

- Dureza y Resistencia al rayado:  La dureza de una gema es la resistencia que opone a ser  rayado o desgastado por fricción. Es una propiedad física importante, ya que la “vida” de la gema depende en gran parte de la dureza.    
La dureza se mide de forma relativa por medio de la Escala de dureza de Mohs, haciendo referencia al geólogo y mineralogista Friedrich Mohs, que la creó en 1824.

1. Talco  
2. Yeso  
3. Calcita  
4. Fluorita  
5. Apatito  
6. Ortosa  
7. Cuarzo  
8. Topacio  
9. Corindón  
10. Diamante  
En la mayoria de la gemas la resistencia al rayado depende de su escala de dureza y del uso que de ella se haga.  De esta manera se  aconseja que, gemas de resistencia al rayado muy baja, baja o media se utilicen para joyas de poco roce como colgantes o pendientes.   
 
™-  Los discos de caucho utilizados en el engastado rayan todas las gemas con la excepción del Diamante.  
- ™ Las gemas con dureza 6 o inferior serán rayadas por todas las herramientas de acero. 
- ™ Las gemas con dureza 5 o superior resisten el empleo de discos de piedra pómez.  
- ™ Para gemas con dureza menor de 5 no se deben utilizar discos abrasivos. 
Limpieza con ultrasonido 
 
La limpieza con ultrasonidos es el método más utilizado para eliminar con gran efectividad la suciedad de una joya y de las 
gemas incluidas en ella. Con esta técnica se limpian hasta los huecos de pequeño tamaño, donde una limpieza manual no es 
efectiva.   
Sin embargo, no todas las gemas resisten  la acción de los ultrasonidos. Esta resistencia depende de la intensidad de los 
ultrasonidos, la temperatura de los líquidos, de la fragilidad o tenacidad de la gema y de su predisposición a exfoliarse. 
 
Limpieza con Vapor. 
Al emplear vapor para la limpieza hay que evitar que la gema esté fría. Es conveniente templarla con agua tibia o el calor de un foco. Al terminar la limpieza con vapor hay que proteger la gema de cambios bruscos de temperatura. 
 
Limpieza con agua y jabón. 
Este proceso de limpieza es siempre el método más seguro para no dañar la gema, sobre todo cuando se desconoce la naturaleza del material. El jabón empleado tiene que ser neutro. 
Daños por el calor de los focos de luz. 
En este caso se trata de los daños causados por la exposición prolongada al calor de unos  focos de luz, como puede ser la presentación en un escaparate o un examen al microscopio. 
El uso de luz fría o un medio de humedecer el ambiente puede ayudar a evitar daños. 
 
Uso de soplete. 
La alta temperatura del soplete puede causar daños irreversibles en las gemas. En general no es recomendable su uso, sobre todo cuando se ignora la identidad de la gema y/o los tratamientos a los que pudo ser sometida. 
 
Engastado  
Los posibles daños que puede causar el proceso del engastado en una gema dependen de las diferentes características de la gema como su dureza, tenacidad, fragilidad o su disposición a la exfoliación.   
 
Ácidos y cloro. 
Los daños que causan los ácidos y el cloro a las gemas dependen fundamentalmente de la naturaleza de la gema, de su composición química, su porosidad y de los posibles tratamientos a los que ha sido sometida. 
 

 
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