| Formacion de las gemas |
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Las esmeraldas, diamantes, rubíes y demas gemas no se forman en cualquier terreno, de ser asi no tendrian el valor que tienen por lo que es muy reducido el grupo de personas que tiene acceso a ellas. Las piedras preciosas sólo aparecen en lugares muy determinados de los que hay que extraer de forma muy laboriosa. Eso tiene que ver con su formación. En realidad, las piedras preciosas sólo son sales. Si ciertos minerales especiales son sometidos a un gran calor y a la vez a una presión enorme, con el paso del tiempo se forman piedras con un magnífico brillo. Debido al desplazamiento de las placas terrestres, las sales penetran varios kilómetros en la tierra. Para que se pueda formar un diamante, los minerales deben estar situados a una profundidad mayor de 100 kilómetros. Allí impera la temperatura necesaria y, además, existe una inmensa presión. De esos minerales salen las piedras preciosas que, debido a un nuevo desplazamiento de las placas terrestres o la erupción de un volcán, son forzadas a regresar a la superficie de la Tierra. Se extraen en grandes explotaciones mineras, Al igual que los diamantes, ninguna piedra preciosa tiene inicialmente color. Pero al “limpiar” las sustancias extrañas, el rubí se convierte en rojo y el zafiro en azul.
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